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Yo x x x
Ya sé que ya mencioné porque estoy haciendo esta página... Pero creo que cosas que decir me faltan. Te conocí cuando mucho menos me lo esperaba y la verdad es que no me arrepiento de absolutamente nada. Sinceramente llegaste a mi vida a cambiar muchas de las cosas que yo creía. En esta viñeta hablaré de todo lo que alguna vez pensé, pero desde mi perspectiva, sin ocuparme de nadie más que de mi.

Recuerdo cuando recién empezábamos a hablar, y también recuerdo lo mucho que me intrigabas. No en un sentido dudoso, sino en el sentido en el que sentía que debía conocerte en algún punto. No para algo en específico, simplemente para ESTAR. Ni yo sabía porque quería hacerlo o si incluso era necesario. Toda mi vida estuve acostumbrada a estar sola y no lo digo en un sentido deprimente, simplemente siempre he disfrutado de la soledad, me acostumbré mucho a ella y cuando te ví no me molestaba la idea de tener que estar tan presente por una vez en mi vida.

Luego empezamos a hablar y la intriga nunca se fue. Al contrario; solo seguía creciendo.

Empezamos a hablar y nunca me di cuenta de lo cómoda que me sentía contigo porque ya lo dije antes y lo diré ahora, pero todo TODO se sentía tan natural de que nunca me percaté de lo acostumbrada que estaba a tener mi propio espacio. Poco a poco lo fuiste invadiendo y yo estaba encantada de dejarte hacerlo. Ya no me pesaba el existir y estar con alguien más, y creo que lo notaste mucho antes que yo. Me encantaba estar ahí y que tu también lo estuvieras. Me despertaba un poco más temprano de lo normal para tener el pretexto perfecto para apartarte un lugar, y cuando no llegabas la verdad si sentía feito JAJA una gran parte de mi te extrañaba más de lo que me hubiera gustado admitir en ese momento. Nunca pude esperar a verte. ahora ya no estaba ansiosa de que alguien me hablara, ahora estaba ansiosa de que solo TÚ lo hicieras.

Y luego empecé a esperar tus llegadas con muchas ansias. No sabía ni porque. ¿Para verte? ¿Hablarte? ¿Acercarme? Nunca supe, o al menos por un buen rato. Solo empecé a querer algo que nunca había sentido y que ya mencioné antes; El QUERER estar.

No quería tenerte por ninguna razón en específico. No quería estar contigo por soledad o atención, simplemente quería existir a tu lado. Quería ver la forma ne la que te concentrabas en clase, el como tus ojos se enfocaban en los trabajos, el como reías o sonreías cuando bromeabas con Pau o Lalo. Quería ver la forma en la que podías conectar con cualquier persona que se te pusiera de frente cuando dices mucho y nada, o como cada cierto tiempo tenías que acomodar tu cabello detrás de tu oreja...

¿Y si hablamos de la forma en la que me afectabas? Creo que no terminaría nunca.

Lo supe después, pero nunca me di cuenta que en realidad me moría por tener tu atención aunque sea un segundo, y no por mí, sino porque quería ver tus ojos cafés brillando cuando me hablabas de un tema que te gustaba. Quería comportarme cual payaso solo para poder decir algo que te hiciera reír y yo poder ser lo suficientemente egoísta para ser yo quien pudiera lograr esa sonrisa. Quería ser todo y al mismo tiempo nada. Quería ser todo aquello que te hiciera bien y al mismo tiempo quería que mi mundo se tratara tanto de ti que nada acerca de mi me importara. No por otra cosa más que por el hecho de que lo único que yo quería era verte feliz, cómoda... Solo quería verte siendo tú.

¿Y cuando lo lograba? Sentía que nada más importaba. Y así fue, asi es y así sigue siendo. Cada que te veo feliz y contenta nada más importa, pero déjame ser honesta... Feliz o no, nada que no sea tu importa. ¿La verdad? No me arrepiento, no lo niego y tampoco quiero cambiarlo. Estoy muy cómoda con el querer darte absolutamente todo lo que alguien que merece demasiado debería tener. Nunca por egocentrismo o lástima... solo porque como lo dije; No esperaré a que merezcas todo para darte mucho más.

Cuando menos lo esperé empezaba a sonreirle a tus mensajes. Yo quería hacer de todo con tal de que nunca muriera la conversación. Hasta la fecha me cuesta mucho contestar, genuinamente me da tanta flojera y me era tan irrelevante lo que las demás personas hicieran de su vida... ¿Contigo? Contigo todo era diferente. Quería despertarme para poder hablarte, quería llegar a mi casa con la esperanza de que me contaras lo que hacías en tu día. Quería todo- Fotos, videos, audios, pláticas, datos innecesarios, llamadas, chistes, carrilla... Todo lo que nunca pedía de nadie lo quería contigo. Mi mundo se redujo a ti, y nunca me quejé. Me era tan sencillo todo, y es chistoso porque ahora me parece tan difícil. No me malentiendas- Antes me era sencillo porque solo quería estar, acompañarte. Ahora está el miedo, las ansias, la incertidumbre de lo que pueda pasar mañana, el terror de hacer las cosas mal, la presión de querer ser mejor... Y ¿Adivina que? Tampoco me quejo.

Siempre me fue muy fácil estar contigo hasta que no lo fue. Y ahí es donde entro yo...

Porque no fue difícil por ti. Fue difícil por MI.

Sabía que no venía del mejor lugar y momento. No quería nada y no porque no quisiera, siento que siempre quise sentir algo real y mutuo, o al menos soñaba con hacerlo. Solo sentía que era algo que no podía hacer. Crecí con muchas cosas... Crecí insegura, presionada, dudosa. Antes sentía muy en el fondo que si merecía cosas buenas, pero con el paso de los años y del tiempo me convencí de que solo me estaba mintiendo porque ni siquiera yo creía merecer nada de eso realmente. Nunca me creí suficiente. Creí que yo era el problema y eventualmente me quedé en esa zona de comfort de serlo. Sentía y creía que así estaba mejor, no porque me lastimaran a mí, pero porque yo no quería seguir lastimando a los demás.

Al inicio no estaba convencida de tener algo contigo. Ganas nunca me faltaron, me faltaron respuestas.

Respuestas a "¿Y si no soy suficiente?" "¿Y si lo arruino?" "Y si la lastimo?" "¿Y si termina mal?" "¿Y si ni siquiera empieza bien?" "¿Y si no puedo amar?" "Y si..." "Y si... "Y si..."

Y si nada.

Por un momento creí que todo eran pretextos, pero luego me di cuenta que no. SI quería estar contigo, pero mientras más dudas tenía más comprobaba que en efecto, no estaba lista para estarlo. No estaba lista para darte todo de mí cuando ni siquiera sabía que era lo que tenía. No podía saber como amarte cuando ni siquiera sabía como se sentía. No podía estar cuando nunca había estado ni para mi misma. No podía hacer absolutamente nada, porque JAMÁS había sabido lo que significaba hacer algo. Ni para mí, ni para nadie. Y ahí fue cuando empezó el encerrarme todavía más. El volver al lugar que tanto me acomodaba- el estar sola.

Pero ¿Como poder estar sola con alguien que lo hacía tan difícil?

Yo quería volver a la comodidad de quedarme encerrada en mi. No abrirme, no hablar, no compartir, no hacer absolutamente nada como siempre... ¿Y tu? Tu lo hacías imposible.

Eran cosas pequeñas al inicio. Contarte que hice, bromear contigo, dejar que te acercaras, dejar que tocaras... Y por primera vez entendí y acepté que no podía quedarme así para siempre. No podía ni quería seguir dejando que todo se tratara de mi y como me sintiera. Quería que por primera vez las cosas empezaran a afectarme para bien o para mal. Quería que fueras tu quien me pusiera los pies en la tierra, quien me obligara a empezar las cosas, quien me forzara a salir de la comodidad de la soledad. Y no porque me lo pidieras, pero porque sabía que si quería no solo estar contigo, sino estar BIEN contigo; tenía que hacerlo.

No sabía como devolver todo lo que hacías por mi, que aunque creas que no es mucho, la verdad es que no tienes ni la menor idea de lo tanto que es.

Me obligaste sin darte cuenta a ser todo lo que soy ahora, todo lo que quiero ser después y todo de lo que nunca fui.

Nunca tuviste que pedirlo o decirlo, pero en ese momento estaba decidida a estar contigo aunque eso significara tener que cambiar todo a lo que me había acostumbrado. Me acuerdo que en nuestras primeras "discusiones" la pasé terrible. No por ti, nunca por ti- sino por todo lo que esperaba por lo que antes fui. Esperaba el que se cansaran de mi, el que se agobiaran, el silencio de una conversación que nunca terminó, la perdida de lo poco que se tuvo... Y cuando no pasó nada de eso no supe que hacer.

Fuiste y eres más que paciente. Fuiste todo lo que nunca pensé tener y no supe como reaccionar. ¿La forma más fácil? Era callarlo. Yo pensaba que en cualquier momento ibas a cambiar de opinión, que te ibas a dar cuenta de que era una pérdida de tiempo y un desgaste por el que nadie tendría que pasar. Pero ¿Otra vez? Otra vez volviste a comprobarme que me había vuelto a equivocar. Tu escuchaste, siempre lo haces. Estuviste, y sobre todo me amaste.

¿Por qué? Quizá algún día lo sabré, pero nunca lo entenderé.

Por un lado eso me hizo sentir aún peor. Sentía que tu me dabas tanto y yo no podía ni darte le segundo del día para poder hablar. No podía abrirme, no podía confiar, no podía escuchar, y mientras tu me dabas todo yo sentía que te estaba dando nada. Solo me hizo dudar más, y de nuevo, nunca por ti, pero por mi. Por un gran momento pensé en ya no seguir ahí, pensé que sería mucho más fácil como siempre... Pero luego llegó Abril.

No he hablado mucho de Abril, pero aquí va.

Ya que lo leíste y regresaste a esta página, podemos continuar.

Te amo.
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